Sección: Turismo Salud de Armonia Live
San Telmo es mucho más que el barrio mas antiguo de Buenos Aires, descubrir San Telmo es un viaje al Buenos Aires Colonial, donde lo antiguo y lo moderno se mezclan en una extraña combinación de angostas calles de piedra, surcadas por las vias de un viejo tranvía, con sabor a tango y olor a lonja de tamboriles, con modernos restaurantes de comida internacional conviviendo con parrillas humeantes del mejor asado Argentino, mientras un vecino toma mate en la puerta de su casa vigilando a los pibes que juegan a la pelota.
En el ritmo lento de sus paisajes, en el ancho verde de su Parque Lezama o en sus variadas casas de antigüedades, se mezclan los diversos invitados, bohemios artistas plásticos, mimos callejeros convertidos en estatuas vivientes, estrellas del cine, contingentes de turistas, con las amas de casa que van a hacer sus compras en el antiguo mercado “San Telmo” inaugurado en 1897.
Tambien puede vibrar al sonido de los tamboriles, una cultura de los esclavos negros del Rio de la Plata, representada por sus actuales herederos, inmigrantes del viejo barrio Palermo y del demolido Conventillo Medio Mundo, de Montevideo, Uruguay
LA CANDELA DE SAN TELMO, Con sabor RioPlatense
En la feria de los domingos de la Plaza Coronel Manuel Dorrego, San Telmo se viste de fiesta, sus calles se llenan de gente en las mas diversas actividades, desde comprar viejos discos de pasta de Carlos Gardel sonando en una antigua fonóla, deleitarse con una pareja de compadritos bailarines de pañuelo al cuello y pollera de tajo o emocionarse con la voz gastada de un viejo cantor de tangos, recorriendos sus múltiples puestos de venta puede encontrar los recuerdos mas originales y anticuados que se halla imaginado o las internacionalmente conocidas obras del orfebre Juan Carlos Pallarols.
San Telmo es un compendio de arquitectura del siglo pasado, la Iglesia Ortodoxa Rusa que data de 1904 compite en belleza con la Iglesia de Nuestra Sra. de Belén de la Parroquia de San Pedro Telmo con su estilo ecléctico de 1734 y conviven con el Museo del Cine y el Museo Penitenciario Argentino "Antonio Ballvé" que data de 1760, mostrando sus orgullosas grietas que se resisten a ser recicladas.
San Telmo no puede ser explicado, no puede ser definido, San Telmo es para vivirlo y llevarse su inigualable magia con sabor a melodía de arrabal, llevarse el espiritu de poetas, pintores y escritores, llevarse el sonido de sus tamboriles, en definitiva llevarse un pedazo de aquel Buenos Aires que se niega a desaparecer.
Si de turismo salud se trata, San Telmo es un paseo con altas dosis de nutrientes para el alma.
Artículo publicado por Mabel Peyrelongue
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