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Jardín de Paz, el consuelo de la naturaleza


Cuando nos tenemos que enfrentar al hecho de la perdida de un ser querido, el dolor es algo irremediable, pocas cosas en la vida producen esa sensación de desgarro interno como el momento en que tenemos que despedir para siempre a ese ser tan amado por nosotros. El consuelo a nuestra perdida parece no llegar nunca, y allí es donde la naturaleza comienza a actuar, cambiando el dolor, por una sensación infinita de paz interior.

El jardín de paz a diferencia de los cementerios públicos, tiene ese efecto maravilloso y consolador de mutar el padecimiento que nos produce la perdida, por una enorme paz en el alma.

En los parques de un jardín de paz, la naturaleza explota en múltiples tonos de verde, en sus campos, en los brotes de sus arboles y arbustos, explota en la variedad de colores de los ciruelos, cydonias, coronas de novia, azaleas, grevilleas y otra infinidad de plantas, sumado al canto de los teros, calandrias, pájaros carpinteros y tantas otras aves que nos hacen descubrir junto al aroma de las flores y el pasto recién regado que allí la naturaleza esta recibiendo a nuestro ser querido a su infinita y eterna paz.

Al partir de allí, las personas que se van dejando a sus seres queridos en ese jardin, lo hacen sabiendo que el o ella han vuelto a sus orígenes, la madre naturaleza, y aunque el dolor sea inevitable, la paz de la naturaleza en su máxima expresión comienza su efecto sanador.

Al igual que toda la naturaleza, los seres humanos cumplimos ciclos, nacemos, florecemos y un día morimos, pero somos parte de esa naturaleza que muchas veces a lo largo de la vida no descubrimos ni valoramos, pero en el momento final de nuestra vida, es cuando sentimos la necesidad de volver a ella. Simplemente por que existimos como un fragmento de ella.

La muerte es inevitable, así como el dolor que acarrea, pero el Jardin de paz, es el lugar donde la sensación inequívoca de volver a nuestros principios se manifiesta en toda su dimensión, con el consiguiente consuelo para el espíritu de los que quedamos y el descanso en absoluta paz y armonia para quienes dejamos allí.



Parcelas en el Jardin de Paz

Lejos de las costumbres de otros tiempos, son cada vez más las personas que deciden la compra de su propia parcela en previsión, los motivos son variados y todos sumamente favorables.

Personas de edad variada, prefieren decidir por ellos mismos el lugar exacto donde quieren estar cuando llegue su momento, no solo obtienen un interesante descuento y amplios planes de financiación, también evitan, lo que en algún momento, va a ser un problema para sus hijos, evitando de esta manera que sus familiares no pasen por ese dificil transe que ellos, alguna vez tuvieron que vivir.

El aspecto económico, no está alejado de esta decisión, las urgencias suelen requierir de una inversión mayor y no siempre más conveniente, sobre todo en esos momentos de dolor, donde resulta dificil razonar.

En otros casos, la compra es motivada por trasladar a un ser querido de los deprimentes cementerios públicos, al espacio que se merece, cosa que se puede realizar inmediatamente de pactada su compra y sin ningún tipo de gastos.

Pero cualquiera de estas razones, no excluye a la mas importante: el retorno a la naturaleza.

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