Sección: Parejas de Armonia Live
El clímax ha pasado, los cuerpos se separan, la respiración se tranquiliza, sobreviene un sueño ligero, se hace silencio. Supuestamente todo ha sido perfecto, sin embargo el o ella pueden estar sintiendo el vacio, mirando el techo y preguntándose si eso fue todo. Es la depresión después del sexo, o depresión post orgásmica.
Por lo general la desazón sobreviene cuando uno de los integrantes de la pareja se duerme, satisfecho y el otro se queda despierto. Dormirse después del sexo es un pésimo hábito, una falta de cortesía imperdonable. Por que? Porque es inevitable que un hombre que ve cómo su pareja le da la espalda y cierra los ojos, después de jurarle su amor, siente que quizás todo fue mentira, que tal vez ella no está conforme y le haya parecido un mal amante. Lo mismo ocurre si quien duerme es el hombre, solo que la mujer es mucho más susceptible a sufrir una desazón más profunda, distinta, ya que no teme haber hecho mal el amor sino que teme no ser querida por su compañero.
Ellos se sienten menospreciados, ellas se sienten usadas y, entre ambos, se abre el abismo de la incomunicación. Igual o más grave es la situación cuando uno de los dos, abandona el lecho de prisa, apurado por partir hacia algo más importante.
Una vez que finalizó, todo debe continuar. Ésta es la premisa básica con la cual debemos iniciar los momentos después del sexo. Ocurre que una vez que se experimenta el clímax, la mayoría de las parejas que mantienen una relación satisfactoria experimentan una calma sensual y tierna después del sexo. Lo más importante es que lo hacen juntos, disfrutando de una intimidad diferente.
Compartir la relajación, mirarse a los ojos, tocarse, redescubrirse desde una perspectiva más inocente, es la mejor forma de evitar que caiga el telón y los protagonistas se vayan cada uno por su lado.
Muchas parejas desconocen que el juego después del sexo es tan importante como los juegos previos. Incluso es más crucial si se tiene en cuenta que mientras que el efecto de estos últimos es efímero, en cambio el otro cimentará las bases de una relación sincera y completa. El orgasmo trae aparejadas calidez, relajación y una dulce placidez. La depresión post orgásmica, en cambio, introduce en la pareja una profunda amargura, cargada de culpa y soledad.
La mujer es posiblemente la parte mas afectada, y aunque muchas mujeres lo ignoran, el simple hecho de tomarse el trabajo de superar la depresión post orgásmica puede cambiarle radicalmente la vida.
Terminar con la depresión enseña a entregarse y ser más generosa con una misma, más condescendiente y menos autodestructiva. Regalarse una intimidad completa, antes, durante y después del orgasmo, es sinónimo de seguridad y realización, de una vida más completa y de una felicidad duradera.
Artículo publicado por Editores de Armonia Live
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